El Superclasico de Dante Gebel
Aunque nadie podía creer que se terminaba el Súperclásico, nadie estaba dispuesto a perdérselo, miles de jóvenes de todo el país y muchísimos del exterior colmaron literalmente el estadio. 90.000 jóvenes eufóricos se dieron cita para disfrutar una noche que aún suena en el corazón de cada uno de los que fueron parte de la jornada.
Ricardo Montaner fue una de las sorpresas de la noche; Dante intentó cantarle el tema favorito a su esposa hasta que irrumpió el cantante argentino-venezolano e hizo vibrar a la multitud. José Luís Rodríguez “el puma” dialogó unos minutos vía satélite con Dante, y la banda americana Petra ofreció un mini concierto anunciando que también se despedían de su público.
Como siempre y en cada uno de los Súperclásicos, el mensaje fue lo medular de la noche, durante casi una hora, noventa mil personas escucharon la Palabra de Dios a través del Pastor de los jóvenes, quien desafió a la multitud a dejar de ser invisibles para transformarse en invencibles.
Las Naciones Unidas entregaron un reconocimiento a la labor de Gebel en favor de la juventud y también hubo un momento para honrar a los evangelistas: Luis Palau, Carlos Annacondia y Alberto Mottesi, entre otros. Y fue justamente Mottesi, quien al tomar la palabra dijo: “El clásico no se termina! Comienza para Dante Gebel lo mejor de su ministerio!”, y el público estalló en aplausos.
Lo cierto, es que seis largos años después de aquella declaración, finalmente el Súperclásico regresa a Buenos Aires y Dante Gebel, aunque esta vez de visita, también vuelve a su país.
Falta muy poco, para vivir dos noches inolvidables en el estadio Único de La Plata. Seguramente nadie creerá que esta vez será la última cruzada, pero lo cierto es que la historia de una juventud distinta tendrá un nuevo capítulo y esta vez aquellos que fueron al Vélez del 96 o al River del 97 se unirán a los miles de jóvenes que nunca pudieron asistir a esta fiesta.